Señora pedagogía
Señora, bella señora, entre sombras escondida
Cuéntame de tu infancia llena de dioses y glorias
De tus noches con sus lunas y estrellas desvanecidas.
Del saber de las almas que transitan por la historia
Cuéntame de tus días de tus soles y tormentas
De tu madurez prohibida, didáctica adormecida
¿Porque tu rostro se opaca bajo la luz de una idea, acaso importan ahora las teorías de la vida?
Dime vieja señora,
Que hay de las sonrisas, de la niñez dolorida,
De tu muerte lenta y yerta,
De lágrimas que derrama la ética constreñida
De los saberes de guerras, de conquistas y colonias
De las ilustres virtudes trémulas y escondidas
Señora, dulce señora, tus ojos me cuentan ruinas
Tus pasos cansados cuentan que te has quedado dormida,
Perenne tu alma aguarda
Entre salones de escuelas
En los talleres de antaño donde primaban las manos
Los claustros ya no se jactan de tu existencia en sus aulas,
Pero mi alma rauda aguarda, a ser bastión de tu dicha
Y te prometo señora,
Que te siento por mis venas, como caudal en cascada
Como océanos de risas
Como niños que juegan y jóvenes novelistas
Te prometo mi señora,
Darle vuelta a la historia
Y aunque sea para pocos, darte de nuevo la vida.
Por Gloria D. Gómez González
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